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domingo, 8 de enero de 2012

Quinta carta

Eurídice, amor mio,

Estoy totalmente desolado, me siento el hombre mas miserable en la faz de la tierra,
he perdido todo lo que amaba por culpa de mi insensata decisión.
No deseo que le ocurra este trágico fin a ningún ser mortal, siento muchísimo todo
el mal y terror que haya podido causar y siento haber impuesto leyes por encima de 
los dioses.
Ahora lo único que quiero es reunirme con mis seres queridos en el inframundo de
el dios Hades y dejar este mundo tan horrible del cual he provocado tantas desgracias...
Sólo puedo decirte Eurídice que lo siento y espero que puedas perdonarme.
Siempre tuyo.

Creonte.
       

                                                                                   Paula Sanz Bellés.


Cuarta carta

Creonte,

Es tan grande el dolor que siento dentro de mi que no puedo aguantar mas en este
mundo tan infeliz, por tu culpa nuestro hijo Hemón se a matado con sus propias manos
afligido por el dolor de encontrar a su amada Antígona muerta, 
¡Tú le has matado!
No sé si algún día podre perdonar todo el dolor que me has causado, a pesar de ello
te digo adiós Creonte, nos encontraremos algún día en el mundo de Hades, solo entonces 
cuando tu alma deje tu desgraciado cuerpo, solo entonces, puede que te perdone.

Eurídice.


                                                                                  Paula Sanz Bellés.


Tercera carta

Padre,

Como hijo suyo me cuesta mucho desobedecer sus leyes y ordenes, pero no puedo estar de acuerdo 
en dicho castigo contra Antígona, ella no se merece que la castigue con la muerte incluso en mis
pensamientos deberíais darle recompensa, el pueblo la cree, la admira, por querer dar sepultura
a sangre de su sangre, por no dejar a la familia pudrirse en el miserable campo, esperando que
cualquier animal hambriento se coma su cadáver.
Aunque usted padre piense que las mujeres están por debajo de los hombres, y no merecen 
ser reconocidas, ella, mi prometida Antígona se a ganado mi corazón y deseo ser su esposo.
Iré a por ella y nos casaremos.

Hemón.

             
                                                                                          Paula Sanz Bellés.



Segunda carta

Queridísima hermana,

Sabes muy bien que he tratado de convencerte para que no lo hicieras, no puedo permitir 
perder a más seres queridos y como te dije Creonte lo ha prohibido!
sin embargo te escribo esta carta para que comprendas que tengo miedo, miedo a no hacer 
lo correcto, y de perderte a ti también, sé perfectamente que debería dar sepultura a nuestro 
hermano, pero no puedo, lo siento; el temor es demasiado inmenso.
Te admiro muchísimo Antígona y te mando todas mis fuerzas a pesar de que no te acompañe,
se muy bien que puede que pienses que todo sean escusas, pero realmente sé que tampoco 
podría ver el cadáver de Polinices tirado en el campo y ver como se comen su cuerpo los
desgraciados animales.
Guardare el secreto.
Te quiero

Ismere.



                                                                                Paula Sanz Bellés.


viernes, 6 de enero de 2012

Primera carta

Querido padre,

Desde tu ausencia me encuentro trágicamente infeliz de tan solo pensar que el alma de Polinices vagará 
eternamente por este mundo tan cruel sin poder llegar jamás a el reino de las sombras y poder descansar en paz, 
¡todo por culta de tu hermano, padre! por culpa de Creonte, no puedo ni llegar a imaginarme el fondo 
tan infeliz y dañan que puede llegar a tener, solo piensa en sí mismo, en todo el poder que tiene y el 
que puede llegar a tener.
¿Por qué? ¡pobre Polinices! 
Pero usted tranquilo padre, yo le daré sepultura a mi hermano, no se merece que Creonte cambie las
 costumbres escritas a su propio beneficio, las leyes de los dioses siempre estarán por encima de las 
impuestas por Creonte, por mucho poder político que tenga...
Esta mañana he hablado con Ismere, le he pedido ayuda, pero ella por su temor se negó a ayudarme 
y me dijo que no le diría nada a nadie. Por una parte padre, la entiendo, pero  no sé como puede tener 
la conciencia tranquila sabiendo que su hermano está tirado en el campo para que animales hambrientos 
se coman su cuerpo.
En fin padre, yo cumpliré con la sepultura de Polinices, lo juro padre.

Antígona.




                                                                                                                              Paula Sanz Bellés.

Pensamientos griegos