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lunes, 11 de enero de 2010

ENTRADA 5

A la mañana siguiente cuando desperté, me encontré una nota clavada en mi pared con un cuchillo con sangre, en la que decía:

" Llegó Luna y con ella se fue mi dignidad. Ayer me arrebataste el alma, hoy egoístamente me llevo mi cuerpo. Dejo mi futuro en manos de los dioses, ahora descansaré en paz..."

Antes de acabar de leer la nota corrí hacia la puerta de palacio a la desesperada, la abrí con una enorme rapidez y encontré los rostros cabizbajos de mis hijos, llorando el suicidio de su madre, en cuanto quise abrazarlos, los dos rechazaron mis caricias alegando que toda la culpa de lo sucedido era mía y que pagaría por ello.

Ahora me encuentro en mi habitación redactando este escrito, esperando a que llegué el momento en el que mis hijos crecerán y alguno decidirá acabar con mi existencia; a decir verdad, no tengo miedo a la muerte, solo respeto, pero si le guardo miedo al castigo que los dioses me impondrán una vez muera, solo deseo que no me castiguen con una eternidad en el limbo.



                                                                                             Jasón

domingo, 10 de enero de 2010

ENTRADA 4

Esta pasada noche, cené con Medea en palacio; la cena se hizo un tanto larga, pero no en cuanto a tiempo se refiere, sino en la lentitud con la que supe escoger el momento adecuado, para decirle a la madre de mis hijos, que ya no la amaba.



Una cena incómoda, con multitud de silencios incómodos, interrumpidos por el ruido de los cubiertos, donde incluso hasta la deliciosa comida, era un tanto insípida, y todo ello debido a la cantidad de nervios que se acumulaban en el ambiente.



Llegados los postres, creí oportuno que debía expresar ya, el motivo por el que la había hecho venir. Le dije que mi amor por ella había tocado fin, y que se encontraba a gusto con otra mujer con la que estaba compartiendo su vida. De esta manera, quise suavizar aquel discurso, argumentando que ella era la madre de mis hijos, y que exigía sumo cuidado y un gran respeto, además que en ningún momento quería perder a ninguno de mis dos hijos.



En cuanto acabe el discurso, Medea permaneció al menos diez minutos sentada en su asiento, con la mirada perdida sin abrir la boca. Cuando de pronto, se levantó del asiento, se plantó delante de mi persona y me dio la enhorabuena por mi relación con Luna y me deseó mucha suerte en mi futura relación con ella. Abrió la puerta y huyó de palacio.




Yo, me encontraba enormemente feliz, incluso llegué a dar un salto de alegría, porque ni en el mejor de los casos, pensé que se lo tomaría con tan buena filosofía, pero claro, esto me llevaba a otra mar de dudas; no acababa de comprender, el por qué, de esa tan buena reacción.

ENTRADA 3


Con la llegada del sol, en su aparición por el Este, llamé a uno de mis criados, y le hice entrega del manuscrito, que yo mismo había redactado durante la noche, con una invitación a Medea de que queda citada conmigo a una cena en palacio.



El manuscrito que se resumía así:



"Estimada Medea, madre de mis hijos, hija de el hijo de Helios, deseo invitarte a una cena, en palacio, en la que pretendo manifestar el estado en el que me encuentro y transmitir mis sentimientos, de manera que te haga saber la realidad de mi presente. De esta manera, espero no rechaces esta invitación ya que creo que su contenido es importante, y puede provocar cambios en el futuro.


Ruego tu asistencia en solitario, sin la compañía de nuestros hijos.


Gracias y atentamente Jasón".



Una vez mis esperanzas depositadas en la aceptación del manuscrito, me dediqué a esperar la ansiada respuesta de Medea.

ENTRADA 2

Ayer, por fin, decidí acudir por mi cuenta a hablar con ese gran consejo de personas que me ayudaron con mi problema, argumentando, que los dioses estarían de mi lado en el caso que le contará la verdad a Medea en un período de tiempo corto.


Me aconsejaron que lo mejor para tratar estos temas delicados, sería cenando en palacio, y durante la cena, comentarle que mis sentimientos han cambiado hacia ella y que he encontrado una nueva persona que me llena de verdad, y que no por esto debe sentirse insatisfecha, pero que el amor ha tocado fin en esta relación.


Importante es esta futura conversación que tendrá lugar durante la cena, porque ellas es la madre de mis hijos y un hombre no puede permitirse, el hecho de no poder ver el desarrollo de sus hijos con sus propios ojos, suficiente castigo seria.


Y así, mediante el uso de la razón, me dispuse de una vez por todas a levantarme a la mañana siguiente con fuerzas, para afrontar la realidad.


ENTRADA 1

Yo, Jasón, hombre de palacio, caballero de alto linaje, me encuentro en un debate entre la felicidad y la tristeza. Estoy atormentado, frustrado, cansado de mi esposa, de la que intento rehuir desde hace tiempo; pero, en contraposición a esto, debo decir, que a la vez estoy excitado, emocionado con mi nueva relación con otra mujer, con la que pienso contraer matrimonio; su nombre, Luna.



Me siento renovado, nuevo, rejuvenecido, ¿será verdad que el amor no entiende de edades? Pues no lo sé, pero me atrevería a decir, que me siento más juvenil.



Por otro lado, debo anunciárselo a Medea, pero... ¿cómo?, necesito ayuda, ¿a quién acudir?; me asaltan dudas, y no quiero ahogarme en un mar de ellas, necesito resolverlas inmediatamente, antes de que los dioses crean oportuno anticiparse al hecho.



Ya sé! Acudiré al consejo de sabios, del poblado más cercano, ellos me ayudarán, ellos sabrán como tratar mi asunto, porque son hombres de fácil palabra y venderían unas sandalias a un cojo.

Pensamientos griegos