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viernes, 28 de enero de 2011
sábado, 18 de diciembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Oradores, dramaturgos e historiadores de la antigua Grecia
Mi trabajo de literatura es un eje cronológico, en el que sitúo los más importantes oradores, dramaturgos e historiadores, así como sus obras más importantes, sus nacimientos, y muertes.
Aquí lo dejo. Gñá
Aquí lo dejo. Gñá
lunes, 11 de enero de 2010
5ª entrada Antígona: CREONTE BUSCA UN CULPABLE
Estaba en mis aposentos… Todo me daba vueltas, había perdido a todos mis seres queridos en apenas una horas… ¿Qué se supone que debía hacer ahora? ¿Cómo había llegado a esta situación? Me paré a pensarlo… ¿Qué había hecho mal durante mi reinado? Si solo había hecho caso a Tiresias, el adivino ciego… Aquel adivino… Nunca me había gustado, siempre me había parecido que actuaba en su propio beneficio, si lo había escuchado había sido por el clamor popular, y si al pueblo le gustaba, era mejor hacerles felices, ya que, si de buenas a primeras me ponía a contradecirles, mal acabaríamos…
¡El caso era que yo estaba en la situación en la que estaba por su culpa! No cabía lugar a duda… ¡Maldita sea! Había estado más ciego que el propio Tiresias, si es verdad que este estaba ciego, siempre había tenido mis dudas sobre ello.
Me levanté decidido a vengarme de Tiresias, total, personalmente no tenía nada que perder… Con la muerte de Antígona había perdido el respeto del pueblo, además de a mi hijo y a mi esposa.
Encontré a Tiresias y a su lazarillo en una de las colinas más altas, observando el vuelo de las aves, y sin mediar palabra, desenfunde la espada, pero el ruido de esta al rozar con la vaina, hizo girarse a los dos.
TIRESIAS: ¡¿Quien anda ahí?!
LAZARILLO: ¡Es Creonte y lleva una…!
Nunca llegó a acabar esas palabras, porque al lanzar una estocada contra Tiresias, este la esquivo, con una habilidad impropia de un ciego, confirmando así mis sospechas de que mentía. ¡LO SABÍA!
La espada atravesó al joven chico, limpiamente, un golpe seco, mortal, cayó al suelo desplomado y en su mirada aun se podía apreciar el pánico.
En ese momento, cuando desde el suelo el chico me miró arrojando borbotones de sangre por la boca, me di cuenta de que era un monstruo… Una persona que cause 4 muertes en un día no merece vivir, así que arranque la espada del torso del joven y este emitió un leve gemido, ya prácticamente imperceptible, y contemple la hoja de la espada, bañada en sangre, me vi ligeramente reflejado, me di asco, así que con la misma espada, que se había suicidado mi mujer, y con la misma espada con la que le había quitado la vida a un joven completamente inocente, me quité la vida…
Las imagenes de todas las entradas estan sacadas de la Wikimedia!
¡El caso era que yo estaba en la situación en la que estaba por su culpa! No cabía lugar a duda… ¡Maldita sea! Había estado más ciego que el propio Tiresias, si es verdad que este estaba ciego, siempre había tenido mis dudas sobre ello.
Me levanté decidido a vengarme de Tiresias, total, personalmente no tenía nada que perder… Con la muerte de Antígona había perdido el respeto del pueblo, además de a mi hijo y a mi esposa.
Encontré a Tiresias y a su lazarillo en una de las colinas más altas, observando el vuelo de las aves, y sin mediar palabra, desenfunde la espada, pero el ruido de esta al rozar con la vaina, hizo girarse a los dos.
TIRESIAS: ¡¿Quien anda ahí?!
LAZARILLO: ¡Es Creonte y lleva una…!
Nunca llegó a acabar esas palabras, porque al lanzar una estocada contra Tiresias, este la esquivo, con una habilidad impropia de un ciego, confirmando así mis sospechas de que mentía. ¡LO SABÍA!
La espada atravesó al joven chico, limpiamente, un golpe seco, mortal, cayó al suelo desplomado y en su mirada aun se podía apreciar el pánico.
En ese momento, cuando desde el suelo el chico me miró arrojando borbotones de sangre por la boca, me di cuenta de que era un monstruo… Una persona que cause 4 muertes en un día no merece vivir, así que arranque la espada del torso del joven y este emitió un leve gemido, ya prácticamente imperceptible, y contemple la hoja de la espada, bañada en sangre, me vi ligeramente reflejado, me di asco, así que con la misma espada, que se había suicidado mi mujer, y con la misma espada con la que le había quitado la vida a un joven completamente inocente, me quité la vida…
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domingo, 10 de enero de 2010
4ª entrada Antígona: EURIDICE SE ENTERA ACCIDENTALMENTE DE LA MUERTE DE SU HIJO HEMÓN
No debí haber escuchado esas palabras...No debí haberlas escuchado, pero lo hice, las recuerdo nítidamente, sin ningún tipo de interferencia…
MENSAJERO: Hemón ha perecido, y él de su propia mano ha vertido su sangre.
CORIFEO: ¿Por mano de su padre o por la suya propia?
MENSAJERO: El mismo y por su misma mano: irritada protesta contra el asesinato perpetrado por su padre.
Es lo último que escuché, creo que me desmayé… Lo que viene a continuación, no sé si fue realidad o ficción, pero posiblemente fue ficción…
Me acordé de todos los momentos junto a mi querido hijo, junto a Hemón… La primera vez que lo tuve entre mis brazos, sus primeros pasos, sus primeras palabras… Era como ver toda nuestra vida juntos, y en ella, apenas aparecía Creonte, el padre de la criatura, y ahí creo que es cuando me di cuenta de que Creonte había sido un mal padre, no sé si llegué a esta conclusión desde un punto objetivo, pero creo que no lo hice, llegué a esta conclusión cegada por la ira, por que por culpa de Creonte, mi hijo había muerto, nunca más lo vería sonreír, nunca más lo vería con vida…
Recuperé la consciencia, y volví a entrar en la sala, y a pedirle al mensajero explicaciones.
MENSAJERO: Yo estuve allí presente, respetada señora, y te diré la verdad sin omitir palabra; total, ¿para qué ablandar una noticia, si luego he de quedar como embustero? La verdad es siempre el camino más recto. Yo he acompañado como guía a tu marido hacia lo alto del llano, donde yacía aún sin piedad, destrozo causado por los perros, el cadáver de Polinices. Hemos hecho una súplica a la diosa de los caminos y a Plutón 32, para que nos fueran benévolos y detuvieran sus iras; le hemos dado un baño purificador, hemos cogido ramas de olivo y quemado lo que de él quedaba; hemos amontonado tierra patria hasta hacerle un túmulo bien alto. Luego nos encaminamos a donde tiene la muchacha su tálamo nupcial, lecho de piedra y cueva de Hades. Alguien ha oído ya, desde lejos, voces, agudos lamentos, en torno a la tumba a la que faltaron fúnebres honras, y se acerca a nuestro amo Creonte para hacérselo notar; éste, conforme se va acercando, mas le llega confuso rumor de quejumbrosa voz; gime y, entre sollozos, dice estas palabras: "Ay de mí, desgraciado, soy acaso adivino? ¿Por ventura recorro el más aciago camino de cuantos recorrí en mi vida? Es de mi hijo esta voz que me acoge. Venga, servidores, veloces, corred, plantaros en la tumba, retirad una piedra, meteros en el túmulo por la abertura, hasta la boca misma de la cueva y atención: fijaos bien si la voz que escucho es la de Hemón o si se trata de un engaño que los dioses me envían." Nosotros, en cumplimiento de lo que nuestro desalentado jefe nos mandaba, miramos, y al fondo de la caverna, la vimos a ella colgada por el cuello, ahogada por el lazo de hilo hecho de su fino velo, y a él caído a su vera, abrazándola por la cintura, llorando la pérdida de su novia, ya muerta, el crimen de su padre y su amor desgraciado. Cuando Creonte le ve, lamentables son sus quejas: se acerca a él y le llama con quejidos de dolor: "Infeliz, ¿qué has hecho? ;Que pretendes? ¿Qué desgracia te ha privado de razón? Sal, hijo, sal; te lo ruego, suplicante." Pero su hijo le miró de arriba a abajo con ojos terribles, le escupió en el rostro, sin responderle, y desenvainó su espada de doble filo. Su padre, de un salto, esquiva el golpe: él falla, vuelve su ira entonces contra si mismo, el desgraciado; como va, se inclina, rígido, sobre la espada y hasta la mitad la clava en sus costillas; aún en sus cabales, sin fuerza ya en su brazo, se abraza a la muchacha; exhala súbito golpe de sangre y ensangrentada deja la blanca mejilla de la joven; allí queda, cadáver al lado de un cadáver; que al final, mísero, logró su boda, pero ya en el Hades: ejemplo para los mortales de hasta qué punto el peor mal del hombre es la irreflexión.
No pude aguantarlo más, me di media vuelta y me marché, y delante del altar familiar, con una espada de mi marido, cegada por la furia y con los ojos empañados en lágrimas lo hice, me quite la vida, si a lo de las últimas horas se le podía llamar vida
3ª entrada Antígona: HEMÓN RECIBE LA NOTICIA DE LA CONDENA DE ANTÍGONA, SU AMADA
FORO DE LA CIUDAD DE TEBAS
Estaba yo, caminando distraídamente por el foro, pegándole patadas a una piedra, cosa que me relaja, y que suelo hacer a menudo cuando me pongo nervioso, cuando derrepente, un completo desconocido se paró de delante mía y me dijo:
CIUDADANO DE TEBAS: No, nos conocemos de nada, pero de verdad que siento lo que le ha pasado a Antígona, tu prometida…
En ese momento, se me paró el corazón
HEMÓN: ¿A qué te refieres? No tengo ni idea de lo que estás hablando..
CIUDADANO DE TEBAS: En ese caso, creo que he metido la pata, además hasta el fondo...
Yo ya estaba fuera de mis cabales, ¿Qué demonios le había pasado a mi amada Antígona?
HEMÓN: Habla, no te demores más, ¿A qué te refieres cuando dices, "siento lo que le ha pasado a Antígona, tu prometida…", ¿Qué le ha pasado? ¡HABLA!
Le miré a la cara, y vi como temblaba, y titubeó un poco antes de hablar, pero finalmente habló, y ojala nunca hubiera tenido que escuchar esas palabras…
CIUDADANO DE TEBAS: Pu..Pues lo que ha pasado es que… Bueno, ¿Sabes que tu padre ordeno que aquel que osara enterrar a Polinices sería castigado con la muerte?
Asentí, temiéndome lo peor.
CIUDADANO DE TEBAS: Pues Antígona ha osado hacerlo, desobedeciendo así a tu padre…
Mis peores sospechas se habían confirmado, notaba el palpitar de mi corazón por todo mi cuerpo, estaba a punto de salírseme del pecho..
HEMÓN:¿ Qu..qué intentas decirme?
Obviamente, sabia la respuesta, y tanto que la sabia…
CIUDADANO DE TEBAS: Tu padre va a matar a Antígona..
En ese momento, sin decir nada, me di media vuelta y corrí hacia palacio todo lo rápido que pude…
2ª entrada Antígona: LOS SOLDADOS AL DARSE CUENTA DE QUE EL CADÁVER HABÍA SIDO ENTERRADO
SOLDADO 1: Zzzz…
SOLDADO 2: EH! Soldado 1, ¿¡Qué se supone que haces!? ¡Deberías de estar vigilando el cadáver!
SOLDADO 1: Zzz.. ¡Qué pasa! ¡Solo estaba descansando la vista!
SOLDADO 3: ¿DÓNDE ESTÁ EL CUERPO?
SOLDADO 1: Pues ahí mismo, no lo ves o … Oh, oh, nos hemos metido en un buen lio…
SOLDADO 2: ¿A qué te refieres con NOS? TE has metido en un buen lio..
SOLDADO 3: Hombre, tampoco sería justo culparle a él, teniendo en cuenta que nosotros también deberíamos haber estado de guardia..
SOLDADO 2: Está bien… ¡Pero que sea él el que se lo comunique a Creonte!
SOLDADO 1: ¿Cómo dices? JAMÁS, si se entera de que han enterrado el cuerpo, aparte de hacernos desenterrarlo, que ya es algo bastante desagradable, si soy yo el que le da la noticia, no quiero pensar en lo que sería capaz de hacerme… En resumen, no pienso ir
SOLDADO 2: ¡¿PERO SERÁS COBARDE?! ENCIMA DE QUE HA SIDO TU CULPA, VEN AQUÍ QUE TE VOY A DAR YOOO…
Se abalanza sobre SOLDADO 1
SOLDADO 3: (Interponiéndose en la trayectoria de SOLDADO 2) ¡Tranquilo SOLDADO 2! Bien, hagamos un trato, SOLDADO 1, vas tu, y le cuentas la historia que quieras, mientras no nos culpes directamente a nosotros, cualquier cosa vale, ¿Está bien?
SOLDADO 1: Está bieeen…
De camino a palacio estaba realmente asustado, no sabía que hacer, incluso estuve a punto de dar media vuelta en varias ocasiones, al final, demasiado atemorizado para continuar, me dejé caer de rodillas al suelo, y con los brazos extendidos y mirando al cielo, como pidiendo una explicación a los dioses, grité a pleno pulmón
SOLDADO 1: Oh Zeus, que he hecho yo para estar en estos momentos en dirección a un castigo asegurado… ¿Debería seguir hacia el palacio o dar media vuelta y huir lejos de Tebas? ¡Por favor, mándame una señal!
En ese momento una liebre pasó a gran velocidad entre mis piernas en dirección al castillo, y entre medio aliviado por saber cual era mi destino, y resignado por saber que me tocaba enfrentarme, a Creonte , farfullé:
SOLDADO 1: Muchas gracias Zeus, muchas gracias…
1ª Entrada "Antígona"
REFLEXIONES DE ANTÍGONA DESPÚES DE SU CONVERSACIÓN CON ISMENE
ANTÍGONA: Cobarde, no se me ocurre ninguna palabra que defina mejor a mi hermana en estos momentos.. ¿De verdad va a permanecer de brazos cruzados sin hacer absolutamente nada mientras el cadáver de nuestro querido hermano, Polinices, yace inerte en el suelo, a merced de las aves rapaces y demás bestias? ¡Me parece increíble!
Aunque no la culpo, la verdad, estamos sumidos bajo la tiranía de Creonte, mí querido tío, y eso no le deja actuar como debería, al igual que a más de la mitad de Tebas… Pero no se atreven a hablar, el miedo no les deja actuar, no les deja pensar, los tiene prácticamente a su merced… Pero no, yo no le temo… Y si le temiera, ¿No sería más importante darle una justa sepultura a mi hermano Polinices que mi propia vida? ¿Podría vivir en paz sabiendo que he dejado el cuerpo de mi hermano pudriéndose a la intemperie? No, no podría, sería una carga demasiado grande en mi conciencia… ¡Un momento! ¿Es posible que esté dudando? No, eso jamás, me oyes Creonte ¡JAMÁS! Lo tengo muy claro, voy a ofrecerle a mi hermano la sepultura que se merece, aun arriesgándome a morir, es lo que debo hacer.
Además, quién sabe, si el pueblo de Tebas es testigo de mi injusta muerte – Ya que sería injusto morir por hacer lo que es moralmente es correcto, a pesar de que Creonte haya dictaminado lo contrario- quizás se atrevería a plantarle cara al condenado Creonte, sí, si el pueblo de Tebas pudiera apreciar que las leyes de Creonte no son justas para el pueblo, sino para él, lo en derrocarían, y mi muerte no sería en vano, y aunque el pueblo de Tebas no se diera cuenta de esto que digo, mi muerte no sería en vano, ya que conseguiré darle sepultura a Polinices.
Además, quién sabe, si el pueblo de Tebas es testigo de mi injusta muerte – Ya que sería injusto morir por hacer lo que es moralmente es correcto, a pesar de que Creonte haya dictaminado lo contrario- quizás se atrevería a plantarle cara al condenado Creonte, sí, si el pueblo de Tebas pudiera apreciar que las leyes de Creonte no son justas para el pueblo, sino para él, lo en derrocarían, y mi muerte no sería en vano, y aunque el pueblo de Tebas no se diera cuenta de esto que digo, mi muerte no sería en vano, ya que conseguiré darle sepultura a Polinices.
Imagen Obtenida de Wikimedia Commons: http://http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Woman_servant_Shuvalov_Painter_MAN_n2.jpg
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